Las tres fuerzas
Una vez un gran y apreciado amigo me explicó que en esta vida todo está regulado por la supraconciencia, una basta inteligencia natural inherente en toda la creación. En el universo en el que vivimos no existe nada que no esté interrelacionado por esta conexión que nos une a todos en el gran misterio de la vida.
Este amigo escribió una novela juvenil de ficción (El Elegido y la Hija de la Naturaleza de Enzo Dal Bon, 2014) con un poderoso mensaje dentro de su obra. En ella explicaba a través de la trama y sus personajes que existen tres fuerzas en el universo. La primera fuerza es la fuerza constructora, ésta fuerza se encarga del nacimiento, de la creación y de todo lo que representa la vida, una fuerza con el poder de emerger desde la oscuridad. La segunda fuerza es la fuerza destructora y se encarga de todo lo que es muerte, consume la luz de la vida y hace desaparecer la creación para nutrirse de ella, una fuerza capaz de extinguir la vida, dejando un vacío, un silencio.
Ambas fuerzas son igual de importantes, ya que en este planeta dual, todo es creado y destruido en un ciclo constante de vida y muerte. Sin espacio no hay vida y sin vida no hay espacio. La paradoja de la vida en la tierra funciona en un balanceo entre ambas fuerzas universales.
Este equilibrio del universo está a cargo de la tercera fuerza, o fuerza reguladora. El propósito de esta fuerza es velar y proteger la armonía entre la primera y la segunda, ya que si hay un exceso de energía destructora se acabaría totalmente con la vida. Y a su vez, si hubiese un exceso de energía creadora se volvería insostenible y el desequilibrio sucedería de igual manera acabando con la vida por sobrecarga de la misma. Esta es una fuerza consciente, observadora, paciente y responsable, que solo actúa cuando debe hacerlo, esta fuerza universal está guiada por la supraconciencia.
Este motor dual del universo funciona de esta manera en un delicado equilibrio que hace posible la vida tal y como la conocemos. Podemos observar estas fuerzas actuar en toda creación del planeta, desde el microcosmos hasta el macrocosmos, todo funciona del mismo modo.
Esta danza de fuerzas es representada en todo ecosistema, ya sean montañas, selvas, bosques, mares o desiertos, o en el impacto de la vida humana en la tierra. Lo observamos a través de un microscopio en el nacimiento de una simple célula y hasta incluso lo estudiamos en la formación y extinción de estrellas y galaxias. Todo forma un baile de creación y destrucción, de vida y muerte, de luz y vacío.
La obra de luces y sombras que vemos afuera, también sucede simultáneamente en nuestro interior, dentro de nuestras emociones y pensamientos. La pregunta que todos nos debemos hacer alguna vez como seres conscientes es: ¿qué fuerza del universo soy yo, estoy creando, destruyendo o equilibrando en esta vida?
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